Sarony vs Burrow-Giles: El Caso que Hizo Arte de la Fotografía y Protegió a sus Creadores

Como bien lo hemos mencionado en entradas de blog anteriores existen muchos tipos de arte y expresiones que tienen particularidades al ser protegidas con derechos de su creador, una de ellas y que tuvo un precedente importante es la fotografía. 

La relación entre las fotografías y los derechos de autor se basa en varios principios clave que varían según la legislación de cada país, aunque hay normas comunes a nivel internacional gracias a convenios como el Convenio de Berna, estos se relacionan de la siguiente manera.

  • El fotógrafo como autor: El derecho de autor sobre una fotografía pertenece al fotógrafo que la crea. El simple hecho de tomar una foto original ya otorga automáticamente los derechos al fotógrafo, sin necesidad de registro formal.
  • Obras encargadas o por contrato: Si una fotografía es tomada en el marco de un contrato, por ejemplo, en un trabajo o por encargo, los derechos de autor pueden pertenecer a la empresa o a la persona que encargó la obra, dependiendo del contrato.
  • Derechos morales: Estos derechos permiten al fotógrafo reclamar la autoría de la obra y oponerse a cualquier modificación que pueda dañar su integridad o reputación. Estos derechos son irrenunciables en muchos países.
  • Derechos patrimoniales: Estos permiten al autor explotar económicamente la obra, como la reproducción, distribución, comunicación pública o transformación. Pueden cederse a terceros o licenciarse (venta de licencias de uso).
  • Uso sin permiso: Usar una fotografía sin el consentimiento del titular de los derechos de autor puede constituir una infracción. Esto incluye copiar, reproducir, distribuir o mostrar públicamente la imagen.
  • Licencias: Para usar legalmente una fotografía de otro autor, normalmente se debe obtener una licencia que especifique los términos y condiciones del uso permitido (personal, comercial, etc.). Las licencias pueden ser exclusivas o no exclusivas.
  • En la mayoría de los países, los derechos de autor sobre una fotografía duran toda la vida del autor más un período adicional (generalmente 70 años después de su muerte). Después de este tiempo, la fotografía entra en el dominio público, lo que significa que puede ser utilizada libremente.
  • Además de los derechos de autor, es importante considerar los derechos de imagen de las personas que aparecen en una fotografía. En muchos países, no se puede usar la imagen de una persona sin su consentimiento, especialmente si es para fines comerciales.

El caso que antecedió a varios de los puntos anteriores tuvo lugar en la década de 1880,  perteneció a una fotografía del fotógrafo Napoleon Sarony, el cuál era un renombrado fotógrafo de retratos en la época, conocido por retratar a figuras destacadas. En 1882, Sarony tomó una famosa fotografía de Wilde, una de las imágenes más conocidas del escritor.

El problema surgió cuando una empresa llamada Burrow-Giles Lithographic Company utilizó una de las fotografías de Sarony de Oscar Wilde sin su permiso para crear litografías (impresiones) que luego vendieron comercialmente. Sarony decidió demandar a la empresa, reclamando la infracción de sus derechos de autor sobre la fotografía.

La defensa de Burrow-Giles argumentó que las fotografías no debían estar protegidas por derechos de autor, ya que, según su visión, una fotografía era simplemente una reproducción mecánica de la realidad y no una creación artística original.

Sarony, por otro lado, argumentó que, aunque las fotografías utilizaban una máquina para su creación, el fotógrafo tomaba decisiones artísticas importantes, como la pose, la iluminación, el encuadre, la vestimenta y la expresión del sujeto. Por lo tanto, una fotografía debía considerarse una obra original que merecía protección de derechos de autor.

La Corte Suprema de los Estados Unidos falló a favor de Sarony en 1884, afirmando que una fotografía podía estar protegida por derechos de autor siempre que fuera una obra original. El tribunal reconoció que el trabajo creativo del fotógrafo en cuanto a la composición, la elección de la pose y otros elementos hacían que la fotografía fuera más que una simple reproducción mecánica de la realidad.

La decisión del tribunal fue innovadora, ya que estableció que la fotografía debía considerarse una forma de arte protegida por los derechos de autor, y que los fotógrafos, al igual que los pintores o escritores, tenían derecho a controlar el uso de sus obras y a ser compensados por su explotación comercial.

El caso Burrow-Giles Lithographic Co. v. Sarony (1884) representa un precedente fundamental para los derechos de autor de los fotógrafos porque estableció el reconocimiento legal de la fotografía como una obra creativa original protegida por derechos de autor. Antes de este caso, existía un debate sobre si las fotografías podían considerarse «arte» o simplemente reproducciones mecánicas de la realidad, lo que afectaba su protección legal.

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